Hambre de vida

Somos los no nacidos,

las manchas de tinta emborronadas

de la creación.

Nuestro padre es la muerte,

y nuestra madre no tiene nombre,

nadie se atrevió jamás a pronunciarlo.

El primer bocado

es el que más cuesta,

duele la mandíbula

e impacta ver cómo el esqueleto

se rellena

con los trozos de carne devorados.

Es ley de vida, es ley de muerte:

Cada humano engullido

nos asemeja más

a nuestro alimento.

Alicia Adam

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