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Silencio

Hay un silencio que ahoga

y otro que proporciona respiro.

Para ti, ¿cuál soy?

Me temo que ninguno.

Es más, estoy convencida,

ni siquiera notaste mi ausencia.

Alicia Adam

Mejor será

Es complicado quererse

cuando tu mundo se reduce a un nombre:

 

inasequible.

Es entonces cuando te autoconvences

de que mejor será que, el tiempo

aniquile los sueños

aunque con esto te degolle el alma,

convierta en resta

la suma que creíste ser,

fantaseando como te entregabas

a quien no te pensaba,

no te quería,

no se veía en tus ojos

y tampoco tu reflejo asomaba en los suyos.

Es mejor no querer

anestesiar las noches

para que no despierte el día,

abrazada a una silueta pensada.

Es mejor no ofrecer

canciones ni ciudades ni libros;

porque luego te recordarán

de forma despiadada,

que no fuiste,

que estabas, claro que estabas,

pero como una ventana de aire fresco

y, que lo que sentías

era solo cosa tuya y de nadie más.

No queda otra,

que iniciar el cortejo de la despedida,

esa que no quieres dar,

pero en la que tu cerebro

insiste

como la única forma

de no atarse a la locura de por vida;

porque las locas

son temidas o dan pena,

pero nadie se enamora de ellas.

ALICIA ADAM

Viuda de versos

Siempre fue tarde.

Incluso cuando llegaba

demasiado pronto a nuestras citas,

no era a mí a quien esperabas.

Saboreaba

tus besos, tu piel, tus letras,

pero nunca decías mi nombre:

 

nunca escribías para mí.

Según tú:

 

soy una bocanada de aire fresco,

puedes llamarlo como quieras,

yo me sentía como una sustituta:

de amor y de pasión por ti

y por tus letras.

Hace tiempo que partí,

sé que no te has dado cuenta.

Y los renglones vacíos,

me hacen sentir

como una viuda de versos,

incapaz de nombrarte,

de nombrarme,

en ningún poema…

Alicia Adam

Partí mi pecho

Partí mi pecho

llorando

de lágrimas no pronunciadas,

por un amor

que nunca acudirá a mi encuentro.

Desgarré mi garganta,

callando,

no por miedo ni orgullo,

porque la verdad aplastaba,

e incluso en las fantasías,

no era mi boca la que besabas.

Abandoné mi casa,

para subsistir

en el rellano de mi vida,

en la mitad del vacío,

en la hoja en blanco

que me daba cuartel para escribir:

lo no vivido,

lo no sentido.

Alicia Adam

Donde todo se dice y nada se cuenta.

-Miro al cielo y recuerdo las enseñanzas de mi maestro. Y a pesar de que es una eminencia en la materia, me cuesta creer que exista un planeta donde todo se nombra y se apunta en un libro ambiguo que lo describe. Él asevera que para dormir tranquilos, porque se aseguran así, pertenecer a múltiples subgrupos. Allí todo ser está compuesto por dos caras: La visible y la de los secretos; es decir, una donde todo se dice y otra donde nada se cuenta.

Da un poco de repelús, ¿verdad? Y si además son ciertas las últimas teorías científicas, el color del planeta les habrá modificado la piel y estos seres son azules.

-Bueno, lo del color de la piel resulta convincente, pero ¿no te creerás el resto?

Alicia Adam

Tu nombre ya no es mi oración

Detrás del fondo de mis ojos,

ya no hallarás esperanza ni remedios

para los males que te acechan.

No me alegro,

pero las lágrimas

borraron el amor que te profesaba

y tu nombre ya no es mi oración.

Hace tiempo que caí,

me arrastraste a tu oscuridad,

y mis partes rotas

se llenaron

de fisuras imposibles de componer.

Dejé de ser esa melodía

que susurraba en tu cama,

y ya no te dejo notas

esparcidas entre las sábanas,

para que te hagan

más llevadero el día.

Quiero quererte,

ser tu balsa

en el naufragio de las olas ebrias,

pero no confío en ti

ni en esa mano que tiembla

al cortar el pan enmohecido,

esa mano

que ya no reconoce mi cuerpo.

Quiero sentirme,

fuera de este vacío,

reconocerme fuera de esta pena,

de esta losa que me lapida.

Quiero ser una rosa

que florece, no marchita.

Quiero ser egoísta,

o quizás, valiente,

y marcharme;

después de todo, ni tu ni yo,

notamos mi presencia

en esta habitación.

Alicia Adam

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