Soledad (poema)

Fui mi propia promesa,

ahora convertida

en derrota y cenizas.

Fui tanto como me dejaste ser

y tantas veces

como el reloj marcaba prudente.

Fui un paño

para sacar sudores y lágrimas,

la moneda que falta

para sacar el tabaco de la máquina.

¿Y qué importa ya?

Me acostumbré al sabor de las lágrimas,

mi mejor amigo es el silencio

y hay quienes me llaman Soledad.

Alicia Adam

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