Viuda de versos

Siempre fue tarde.

Incluso cuando llegaba

demasiado pronto a nuestras citas,

no era a mí a quien esperabas.

Saboreaba

tus besos, tu piel, tus letras,

pero nunca decías mi nombre:

 

nunca escribías para mí.

Según tú:

 

soy una bocanada de aire fresco,

puedes llamarlo como quieras,

yo me sentía como una sustituta:

de amor y de pasión por ti

y por tus letras.

Hace tiempo que partí,

sé que no te has dado cuenta.

Y los renglones vacíos,

me hacen sentir

como una viuda de versos,

incapaz de nombrarte,

de nombrarme,

en ningún poema…

Alicia Adam

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