Lo que no sucede

Contaba con toda la eternidad
para olvidarme
por eso decidió que era mejor,
borrar un instante.

Pensó, que no es necesario olvidar
lo que no sucede.

Y no sé, quizás,
para mí, una simple mortal,
las cuentas fallan,
y el amor puede nacer
en una simple mirada.
#RetoAdagio

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La Ley de Lem o el fracaso de la lectura

Un artículo para pararse a leer:

En su ensayo Provocación (1982), Stanislaw Lem promulgó una provocadora Ley de Lem que consta de tres breves enunciados: “Nadie lee nada; los pocos que leen, no comprenden nada; a los pocos que entienden, se les olvida enseguida”. La cita está precedida por una observación acerca del temor de los editores a publicar libros debido a la habitual falta de tiempo, la oferta excesiva y la publicidad “demasiado perfecta”. Ni el carácter genérico de la ley, ni la exageración, y menos aún la ironía, logran desvirtuar el sentido de esas tres frases taxativas, escritas como en espiral, y que, a pesar de ir de menos a más -de ningún lector a los lectores más despiertos-, concluyen en la nada de la que partieron.

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Nitidez

No sé
qué trae de bueno mirar atrás,
recordar mi imagen
en aquel espejo
donde perfilaba mis ojos
y mis labios
para besarte con mayor nitidez.

Alicia Adam

Traje mis dudas

Cuando llegué traje mis dudas.
Caí más veces
de las que recuerdo levantarme.
Cuando llegué
la esperanza
era una palabra escrita,
pero no vivida
y no sentía vacío
me había convertido en él.

Alicia Adam

Tatúo mi nombre

Y en el último trazo
de tu cuerpo desnudo
tatúo mi nombre:

en tu piel;
para que nuestra pasión
vaya más allá de la vida,
más allá de los sueños…
Porque de todos es sabido
que el arte no tiene
ni firma ni dueño
y es eterno.

Alicia Adam

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