La Ley de Lem o el fracaso de la lectura

Un artículo para pararse a leer:

En su ensayo Provocación (1982), Stanislaw Lem promulgó una provocadora Ley de Lem que consta de tres breves enunciados: “Nadie lee nada; los pocos que leen, no comprenden nada; a los pocos que entienden, se les olvida enseguida”. La cita está precedida por una observación acerca del temor de los editores a publicar libros debido a la habitual falta de tiempo, la oferta excesiva y la publicidad “demasiado perfecta”. Ni el carácter genérico de la ley, ni la exageración, y menos aún la ironía, logran desvirtuar el sentido de esas tres frases taxativas, escritas como en espiral, y que, a pesar de ir de menos a más -de ningún lector a los lectores más despiertos-, concluyen en la nada de la que partieron.

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La profecía

Es un gran honor para mí obtener el tentáculo de obsidiana del reto #MiniRP en Twiter.

Consistía en hacer un tuit con la segunda fotografía adjuntada.

El último beso

La poderosa guerrera

blandió su espada

y sesgó la línea temporal.

Quería retornar:

al tiempo de los besos y caricias

que precedían cada contienda

como alimento y aliento;

al recuento de enemigos caídos

sujetando la mano de quien amaba.

El porvenir despreciado

le dio la espalda

y Kairós ultrajado

le concedió su deseo,

un instante perpetuo:

El último beso

con sabor a batalla, sangre y muerte.

Alicia Adam

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